Tiempo atrás, con un pedazo de arcilla entre las manos, comencé a modelar un paréntesis de tiempo en mi vida. Atendí y reconocí un pensamiento, como un llamado a dedicar el tiempo, que antes creía que debía ser de expresión artística, a la artesanía.
Así empezamos a hablar, la artesanía y yo, desde las relaciones que mantenemos y manteníamos con el mundo vegetal; estudiar las plantas desde sus cualidades utilitarias; como sistema y metodología para la creación en serie de objetos que responden a necesidades específicas de una comunidad; y entre tantas otras cosas más que seguimos conversando. Desde ese momento, todo parece tener más forma que antes, más sentido.
La artesanía dio dirección a este tiempo, a la creatividad, a la búsqueda, a la curiosidad – Dios quiera, infinita.
Este Blog pretende documentar una historia de curiosidades y descubrimientos, que están guiando mi camino. Recordarme la secuencia de eventos en búsqueda del elemento natural y el oficio con el que mis manos me mantengan conectada al mundo natural, y resguarden mi propia naturaleza.
Fue así como un día, en Mallorca, con cogollos de palmito en las manos, abriendo el material, preparándolo para tejer, su olor profundo, dulce y seco me llego muy dentro y me trajo recuerdos de la infancia, de cosas que habitaban mi casa y la casa de mi abuela, cosas hechas con palma. Me paseó mentalmente por sus habitaciones y salones, y más lejos me llevó a la Isla de Margarita (lugar en donde nací y no viví más de tres meses) y más pronto que tarde alcancé a ver los mapires de palma carana, distintos tejidos hechos con moriche, los techos de las churuatas de palmas más largas. Recuerdos hechos de estas fibras.
Cuando se teje se conversa con el material, con el entorno, conmigo misma y con otras personas que crean a mi alrededor, allí se entretejen conceptos de identidad, reconocimiento, comunidad, se tejen entre la fibra vegetal, caminos, historias, emociones…
Mientras que viví en Venezuela, durante 26 años, no indagué en ningún oficio artesanal. Ahora, después de varios años fuera, he vuelto a Venezuela con otra mirada. He conseguido una mirada que me interesa y seduce, de un lugar maravilloso del que salí con sentimientos encontrados. Y hoy, escribiéndolo, lo celebro.
Escribo este artículo al llegar a Mallorca, después de estar de viaje mes y medio en Venezuela.



