Milana real… tu presencia constante en mi vida me tranquiliza. Cuando te veo, respiro profundo, te sonrío y te saludo, tosca y efusivamente, desde aquí abajo, mientras tú flotas tranquila y silenciosa como un cometa en el aire.
Algo me dice, cuando te veo, que voy por buen camino. Eres para mí un símbolo de encuentro, de encontrarme exactamente donde necesito estar.
Te dibujo y te construyo para no olvidar ese instante: el respiro, la admiración y la fortuna de cruzarme contigo en el cielo.
De tanto verla, me la imaginaba como un tatuaje en mi piel. Le pedí a Emili Colom una fotografía y me mandó cinco o más, apasionado por las aves y por compartir sus pasiones. La dibujé calcándola de una fotografía, sin buscar entender su anatomía, solo lo que veía a simple vista: esa forma, esas alas alargadas y, en medio, su cabeza pequeña; las manchas blancas bajo las alas y su cola en forma de horquilla.
Con arcilla hice una silueta pequeña, bastante recta, pero que representaba el largo de sus alas y la forma de su cola. Le colgué unas semillas y se la regalé a James por su cumpleaños de 2024.
Fue al año siguiente, en 2025, cuando conocí a Lilian y Rubén Cano. Al entrar en su taller de cerámica, en su casa del centro de Llucmajor, vi sus aves: paños de arcilla con formas curvas que colgaban del techo. Tomé la idea y les pregunté si podía hacer alguna pieza en su taller y si podía inspirarme en sus aves para crear una milana. Así que aquel verano, en agosto en el taller junto a mi hermana, hice mi primera Milana.
Milana v01
Hice un molde sin pensarlo demasiado: primero a mano y luego lo digitalicé. Lo más complicado con la arcilla era conseguir un paño bastante largo y con el mismo grosor en toda su superficie, pero Ruben tenía el rodillo ideal para hacerlo.
Corté el paño de arcilla con el molde de papel y después llegó esa curva tan importante. Se la dimos en ese momento utilizando la tapa de madera de una antigua máquina de coser y dos tejas.
Le colocamos una pieza para colgar en la parte superior y allí reposó la Milana durante varios días, a la sombra y al frescor de aquel taller oscuro, hasta secarse.
Después, Rubén la coció en su horno cilíndrico. La colocó en vertical, entre unas greixoneres que también habíamos hecho aquel mes en el taller.
Proceso de desarrollo de la Milana v01
Milana v01
Milanas v02
Como me gusta pensar e intentar replicar el trabajo, como quien busca tener una pieza para regalar o vender, me imaginaba cómo sería hacer varias en serie.
El trabajo en serie me atrae porque una pieza que puede replicarse alcanza cierto estándar de calidad, porque estudia la utilización eficiente del material, el espacio que ocupa, la creación de moldes y la posibilidad de almacenar las piezas de una forma práctica.
Así que refiné el dibujo digital, alargué aún más las alas y fabriqué, con madera y acetato, y con la ayuda de James, un molde en el que cupieran al menos dos milanas y que incorporara una curvatura diferente a la que había desarrollado inicialmente.
Fue complicado hacer dos el mismo día. Terminé agotada. Pensé que podría replicarlas con más facilidad, pero en cada paño de arcilla solo cabe una milana; no caben dos. Así que el proceso tiene que repetirse y no se ahorra tiempo en ese punto.
Y de milagro consiguieron caber las dos en el horno. Y si quisiera hacerlas aquí en casa, tendría que recurrir a una quema a cielo abierto porque en mi mini horno no cabrían.
Proceso de desarrollo de las Milanas v02
Milanas v02
Quedé muy contenta con el resultado. No es una representación basada en un estudio anatómico, sino una interpretación más emocional. Y estoy segura de que esta no será la última versión.
Cati Artigues me recomendó dibujar su esqueleto si quería comprender mejor su anatomía. Vamos a ver cuándo saco un tiempito para seguir estudiando a la Milana real.
Muchas gracias a todos los que me han ayudado en este desarrollo, y a mis ojos y mis manos que me permiten ver y crear.



